noche_ext.jpgEn Noche Extranjera, Leandro Calle no está solo. El autor está inmerso en una tradición poética que lo sostiene. Y a partir de este elemento, su obra, se manifiesta como coheredera de la alta poesía.

Su decir, entonces, se desarrolla en forma pausada y precisa, construyendo un diálogo maduro del hombre con el mundo, con su propia existencia, con los recuerdos de la infancia, la muerte y con Dios. Por esto último, Noche extranjera, es también oración interior y privada de un espíritu conmovido que plantea las preguntas fundamentales.

El verso largo y lírico, se alterna con la potencia condensada de la forma del Haiku que aparece en el momento preciso donde el poeta indaga la finitud de lo sensible, en contraste con lo sagrado, dejando una perfecta imagen poética de la presencia y distancia que vincula a Creador y creatura.

Una lectura recomendada.

Editado por Ediciones del Copista, Colección Fénix, dirigida por Pablo Anadón. 2007.

Tres poemas:

Algo habíamos quebrado
algo habíamos roto
algo habíamos hecho.

Nos descubrieron,
así lo dijo
el grito de la tía
el anuncio en los pasillos de la casa
la mirada de todos
la vergüenza.

Algo habíamos quebrado
algo habíamos roto
algo habíamos hecho.

Pero adentro
muy adentro
un impecable frasco
se hizo añicos
y cayó por el suelo.
Rodó por el piso la inocencia.

 ***

El fuego arde
aletea el viento
crujen las brazas.

Árbol de invierno
callado esqueleto
mudez del habla.

Llega la niebla
ante su manto blanco
el bosque cede.

 ***

REQUIEM

a Liz Azcona Cranwell

¿Dormías, entre la luz o la tiniebla de los últimos días?
¿Cómo fueron tus ángeles?
Vinieron de una tierra sin olvido
perfumando caballos que sólo existen en mis sueños.
El sabor de las almendras
el aquietado té
los papeles en el piso
las cifras de tu nombre
la malta
y el poema
clavado en tu garganta.
Ahora Liz, toda la sed será saciada.

La verticalidad del piano se acobarda
y en las mudas teclas
tocó la muerte un blues que conocimos.
Nos queda la palabra de tu boca sedienta
y  tu mirada fija
y tus intermitencias.
Ahora Liz, toda la sed será saciada.

Y nos quedamos solos
aprendiendo tu última poesía
el corazón destrozado
y sólo un destrozado corazón
es capaz de amar y de cansarse.
Toda la sed es niebla
y toda niebla es fría
al cruzar el umbral.
Ahora Liz, toda la sed será saciada.

Cierro los ojos y sonríes
porque tu cielo
es el país de la alegría.