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El caer de un árbol en el bosque, produce más ruido que toda la fuerza vital que da vida a ese mismo bosque.

La primavera, llega sin que la notemos. De un día para otro todo se viste de luz y esperanza; y los árboles que hasta ayer estaban desnudos, hoy se colman del verde que, en el mayor silencio, irrumpe en el mundo.

Lo mismo sucede cuando arremete el otoño y con el deshoje lento se reanuda el ciclo de la vida, ese repetirnos para –al fin de cuentas- saber que somos de la tierra y del mundo, simplemente (así me gusta decir), vasijas de barro.

Estas certezas, muy íntimas por cierto, me acompañan ayudándome a interpretar los días y los vientos.

Estas certezas son las que pude experimentar y reconfirmar leyendo El Deshoje, del poeta Alejo Gonzalez Prandi; que ha llegado también con el silencio de lo que permanece. Hay libros que caen como el árbol en bosque y hacen mucho ruido, pero ya son madera lista para arder y morir. Otros, en cambio, tienen la fuerza de la savia que corre por su interior y son los que silenciosamente perduran. El Deshoje es de estos últimos.

La naturaleza, el mundo y la persona se corresponden; hay un sentir común, una identificación entre lo que acontece en el alma y lo que sucede en las flores.

Este libro, es el otoño del alma: la pregunta por la muerte, las pérdidas, el dolor de la vida –el dolor / por nosotros mismos / es tan inútil y necesario, dice el poeta.

Pero la poesía, siempre es fuerza vital, porque es trascendente, es decir mira más allá del aquí y el ahora, sin importar cual sea su tema o estado del alma.

El libro se cierra con un poema que desde el título ya nos advierte sobre la renovación de los ciclos, el título es: También la convierto en mariposa. Nótese que las mariposas abundan con la llegada de la primavera y el verano. Asimismo la última parte del libro se titula Otras puertas. Las puertas dan acceso y salida a otras realidades, a otro sentir.

Transitar las páginas de El Deshoje es un itinerario existencial en el cual el lector se sumerge de lleno en las preguntas ineludibles que tienen lugar cuando se encuentra, solo, bajo la sombra callada del reino perdido.

 

 

EL REINO PERDIDO

 

la lámpara ya no pudo iluminar

las tempestades de la casa

y cayó sola contra el suelo

y junto a sus restos el padre y el hijo

preguntaron el porqué de su muerte

 

ya no quiso este mundo

ni a estos hombres de lástima

ni la dádiva emocional que se desprende

como una sombra callada

del reino perdido